Un coche para boda ha de ser espectacular. Nuestra joya de la semana para ello es el Chevroler Caprice. La marca Chevrolet nació en 1911 gracias a la unión de Louis Chevrolet y William Crapo Durant en EEUU, donde se conoce comúnmente a estos vehículos como “Chevy”. La primera generación del Chevrolet Caprice tiene sus orígenes en 1964, cuando se lanzó como una versión de lujo del “Impala” formando parte de la cuarta generación de esta gama. La línea de diseño que poseía era mucho más estilizada que sus antecesores. Como el propio nombre del modelo indica, frente al lujo, es un capricho.

Chevrolet Caprice

El Caprice de 1969 solamente tiene dos estilos de carrocería  fantástico para un coche para boda, el clásico coupe (vehículo de dos puertas) y la carrocería de un Sedán deportivo de cuatro puertas de techo duro. Las series que se fabricaron poseen la característica de tener un motor de 8 cilindros pero las pulgadas cúbicas eran diversas al igual que los caballos de fuerza del motor. Los que tienen 327 son de 235 caballos, pudiendo llegar a tener hasta 425 caballos.
Este coche para boda, en 1969 su gama más alta del no era tan popular como la sencilla versión “Impala”. Sin embargo, ante la comparación, poseía todas las características de lujo que podían estar disponibles, así como el precio más elevado. Los acabados, al igual que los parachoques son cromados con faros traseros empotrados, pero los faros delanteros podían ser como los comunes o móviles, es decir, los llamados faros ocultos. Gracias a los característicos parachoques llega a alcanzar una longitud de 5 metros y 45 centímetros de largo y dos metros de ancho.
En el capó delantero se observan las letras individuales en mayúscula que describen la marca y en la parte derecha del capó trasero en caligrafía continua la palabra “Caprice” que describe a la perfección este modelo.

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Las características que más resaltan al observar este coche para boda en su interior son los asientos, ya que tiene capacidad para un total de 6 pasajeros al ser de banqueta corrida en la parte delantera. En el salpicadero se aprecian todos los indicadores necesarios para conocer el correcto funcionamiento del coche. Una palanca de cambio para elegir el modo automático, la marcha atrás y el punto muerto que sale de la parte derecha del volante. Un freno de mano a la izquierda que para activarlo se necesita tirar de él mientras que para desactivarlo cuenta con un pedal en el mismo lado.

Este vehículo era todo un capricho, y por este motivo la decoración posee el detalle de una “flor de lis” cromada en el interior de las puertas, el cual desde la Edad Media es considerado símbolo de la realeza francesa. Lo que lo convierte en un coche para boda perfecto.

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